DESIDERÀTUM PROPOSTES i PROJECTES DESIRE>El guardián del deseo. Desiderátum: carta a los reyes magos. Separata de Fluencia Transcultural Borradores para un pensamiento plural y crítico Propuestas y Proyectos 031 febrero 2002 desideràtum num 031 febrero 2002 DESIDERÀTUM PROPOSTES I PROJECTES Ideas y Propuestas de trabajo por la innovación Social y la revolución del sujeto personal Separata del magazine transcultural Fluència RECICLAJE y SOLIDARIDAD 1. La verdad de los productos de donación. De todos los tipos de necesidades supervivenciales básicas, hay dos: el alimento y el vestido que la sociedad del marketing y del consumo masivo produce en exceso. Sin embargo hay áreas del planeta en el que la gente muere de desnutrición o pasa frío. No se trata de los dos únicos tipos de materias que cuenta con altos stockajes. También hay domicilios deshabitados a la espera de ser comprados o maquinarias en almacenes a la espera de que tengan dueño pero no vamos a entrar en este grupo de cosas sino en las más perentorias para vivir. El alimento es la condición indispensable para adquirir energía física y poder funcionar. Sin esto resuelto, el cuerpo humano es poco menos que un tubo intestinal arrastrándose como un gusano en busca de algo que llevarse al agujero de un extremo para expulsarlo por el agujero de otro. El ser más fuerte queda reducido a la exigüidad y a la más absoluta miseria si no come. Aunque la hipótesis de vivir sin comer existe pasaremos por alto, aquí, esta información atrevida por falta de datos. Curiosamente un buen número de las patologías urbanas y de la civilización van relacionadas a la ingesta abusiva y a la falta de educación alimentaria. Por otra parte la industria envasadora y alimentaria (no siempre alimenta sino que es la responsable de enfermedades) produce enormes cantidades de productos en dinámicas mayoristas condicionadas por la conservación y por plazos de caducidad. Una parte de los stocks se estropean. Parece de una lógica rotunda que los alimentos puedan ser aprovechados por quienes más los necesitan antes de tirarlos a la basura. Pasa otro tanto con la industria del textil que produce millones de toneladas de tejidos, que unas veces por defectuosidad y otras por quedar fuera de moda dejan de ser artículos de venta y que antes de ser tirados pueden encontrar una salida en personas cuyas economías no les permiten adquirir las prendas de primera mano o incluso para un público que prefieren no seguir los estilos del último grito. Pero los excesos de lo uno y de lo otro no sólo se dan a escala industrial sino también doméstica. Las familias compran más alimentos de los que pueden ingerir o más ropa de la que puedan usar hasta estropearla definitivamente; se cansan de lo uno y de lo otro. Es lógico que los lleven a centros de reciclaje para poder ser usados por otras familias no tan afortunadas. Esos centros suelen ser departamentos de solidaridad de instituciones privadas religiosas como Caritas o Iglesias Evangélicas u ONGs, reales o supuestas, como Cadena Humana. Son espacios de ejercicio de la solidaridad. La solidaridad en estos temas cierra el circuito de una demanda a partir de necesidades sociales perentorias de aquellas bolsas de marginación o de inmigración reciente o de objetores laborales cronificados que se paga con superávits cuyo reciclaje no supone gastos extras, o si los genera no son excesivos para las personas o entidades donantes. Hoy en día en todos los países del planeta hay artículos del superávit de los primeros países industriales e industriosos que no encuentra uso en aquello que se aparta de la modernización tecnológica. Es así que ordenadores Pentium I y II son regalados en la época en que se está usando el IV y productos informáticos que ahora nos parecen nuevos van a ser obsoletos dentro de 5 o 10 años. La tecnología sigue el mismo circuito que siguiera antes la ropa usada, fuera de moda, o los alimentos que ya no pueden estar en el marchandising por su imagen deplorable. Es así que el rico, o el que tiene superávit no pierde en lo más mínimo, por el hecho de donar lo que le sobra. Al contrario, cumple con un débito de socorro y enaltece su imagen, y desaloja un espacio irrentable para meter artículos de calidad con los que pueda rentabilizar su inversión tal como hace Wegmanns. Tal cadena de alimentación estadounidense entrega los domingos sus productos alimentarios caducados o a punto de caducar en ciudades como Rochester en NY state. El fenómeno de la producción excesiva y de su reciclaje por la vía de entregarlo a quien lo necesita y no puede pagarlo está bastante consolidado. Si es así ¿Porqué sigue siendo tan problemática su distribución digna d cosas que de otro modo se perderían? 2. Por unos almacenes institucionales de reciclaje. La solidaridad todavía nos viene mezclada de caridad y los agentes o voluntariados que se dedican a ella aún creen, algunos, que es un modo de pagar sus parcelas de cielo o son papeles de ayuda unidireccional, a quienes se acogen a los productos regalados. En realidad son agentes bidireccionales que ayudan tanto a un sistema económico déspota que sigue permitiendo el beneficio y el privilegio discriminatorio al mismo tiempo que dar salida a los productos que no tiene compra posible en las exigencias del mercado normal. Y de otro lado, ayudan desde luego y mucho a quienes no tienen, ni pueden pagar con dinero, cosas que llevarse a la boca y cosas que vestir con una cierta decencia. Sin embargo sí tienen que hacer algunas contraprestaciones que pueden resultar indignantes, tales como dar el documento de identidad para que quede una ficha abierta permanente o un expediente, que podrá ser consultada por gente no controlada por el expedientad, o hacer colas desorganizadas e indignas como pasa en las explanadas donde los grandes almacenes norteamericanos mencionados regalan sus productos u otros como los Traperos de Emaús reparten sus sopas bobas. Su modo de pago de lo recibido es también compromisos de cursos, a veces deplorables, o inclusos de rituales religiosos para embrutecer aún más la mente, no exentos de sermones absolutamente irracionales, tal como ocurre con la beneficiencia privada a manos de instituciones religiosas demenciales. Si hay superávit de alimentos y ropas ¿por qué no establecer unos almacenes institucionales de reciclaje donde la gente pueda ir libremente a cubrir sus necesidades sin tener que pagar nada o teniendo que pagar mínimos? El sistema capitalista sabe que no todos sus ciudadanos son ahora o serán alguna vez consumidores sistemáticos de trinca. Cuenta y seguirá contando con que hay un cierto contingente social que no pertenece a la categoría de compradores, porque seguramente tampoco pertenece a la de productores. No tiene porque ser gente deprimida o enferma, simplemente constituye un grueso numérico de gente que ha aprendido las leyes de la supervivencia en los campos de la marginación, en los cuales se sigue necesitando fundamentalmente lo mismo que en los campos de la denominada integración socio-laboral. La pobreza no significa desintegración, significa estar en otros circuitos, con otros precios, con otros consumos, con otros artículos. Si la pobreza empuja a la enfermedad, al desquicio, a la agresividad o a la cárcel es porque su condición es señalada lesivamente, simbolizada negativamente. Tener que pedir el favor de una ayuda y agradecerlo desde la vergüenza a personas caritativas tiene un trasfondo de indignidad y de incremento de una fatalidad más a la catástrofe biográfica que una persona pueda estar pagando por no tener trabajo o no poder comprar sus alimentos. Las relaciones con los establecimientos solidarios arrastran la sutilidad de la sumisión de los pobres a la generosidad de los que están allí para ayudar. El que pide ayuda trae un cierto sentimiento de culpa y el que la da se puede permitir aporta un cierto rol proteccionista. Toda persona necesita ejercer un cierto número de actos de obtención para poder seguir con vida, viva donde viva, sea cual sea su cultura y sea cual sea su poder adquisitivo. Dependiendo de si tiene ingresos o no, y de sus cuantías, irá a unas tiendas u otras, vestirá de marca, frecuentará unos restaurants u otros o ninguno. La sociedad, ésta sociedad llena de desencantos y con las barreras bajadas y puertas cerradas para millones de personas, tiene que aceptar que no va a integrar nunca a un volumen de personas que ya se han rendido ante los retos y los objetivos y que no van a seguir tragando con las mentiras de un mundo para todos o un país para todos o recursos para todos. Están ya en el proceso de la fatalidad el cual no es más recriminable que el de los que están o estamos integrados en el proceso de los beneficios y de la gordura de nuestros patrimonios. La sociedad en sus estructuras sociopatológicas produce aquel contingente, parece lógica que sea la sociedad activa, quienes trabajan en ella y generan ingresos y pagan impuestos los que paguen su supervivencia ya que en definitiva quien tiene ingresos es por el maleficio intrínseco de quien no los tiene, análogamente a lo que sucede con los países ricos que históricamente lo han sido gracias al expolio que han producido en los países que han terminado por ser pobres. Los almacenes institucionales de reciclaje pueden ser una evolución de una parte A-de las plantas de basuras preseleccionadas, que contienen una parte importante de materiales que se puede directamente reutilizar y otros reciclar, retomando sus componentes aún válidos. B- comedores populares de calidad que superen los almacenamientos indignantes o extensiones de restaurantes. Hubo una propuesta hace décadas en Francia para pobres e indigentes que implicaba a primeros restaurantes repartiendo comidas gratis. Eso fue generado por la magia de un candidato electoral que supo darle la vuelta al asunto para tratar la miseria social como una cuestión civil. C-Facilitación de alojamientos y microapartamentos asumidos por los entes institucionales de cada demarcación geo-habitada. Institucionalizar el régimen de la ayuda social como parte de la vida lógica de una sociedad internamente escisionista y dañina puede ser una paso en la dignificación de las bolsas crecientes de las personas afectadas sin tener que vivir sus tragedias aún más de lo que son por ser tratadas por los bancos de alimentos o de ropas como necesitarias que tan solo les queda la función de ser agradecidas desposeyéndoles de todo sentido crítico de la realidad. EL GUARDIAN DEL DESEO núm. 031 Barnàpolis febrero 2002 arxiu d´intencions. Del criteri a la idea, de la idea a la proposta, de la proposta al projecte, del projecte a la realització. De la realització a la fundació d´una altra realittat. Envío de sugerencias y propuestas de innovacion a PropuestasyProyectos@hotmail.com infotelèfon->610600691. coordinació Nestor Estébenz |
De la queja a la documentación punitiva
13 years ago
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