Hacia un diálogo ético entre posturas aspirantes del Universalismo. Cada grupo vertrebado en torno a una teoría interpretativa del mundo y del destino, de las razas humanas y de su continuidad en otras existencias o cada Iglesia constituida en torno a una religión , una infraestructura y unos ritos, que adopta una idea de la trascendencia,de las deidades y del futuro; son intérpretes de la universalidad y se declaran apologistas del universalismo. La confrontación y los debates entre las diferentes interpretaciones pone en evidencia, los canons de exclusivismo y los monopolios de la verdad que pretenden hacer cada una frente a las otras. Hasta ahora, los diálogos interreligiosos han resultado frustrantes y nefastos y cada iglesia, lo mismo que cada empresa, se dirige a una parte del mercado, en su caso ña de los credos, para consolidar su ideología. Mientras la humanidad esté dividida en una multiplicidad de corpus ideológicos y de religiones (unas inveteradas y otras renovadas)su circunstancia histórica será la de seguir inmovilizada en su fase infantil del crecimiento.Las religiones seguirán produciendo neurosis de huerfandad en sus seguidores y los grupos que abanderan alternativas de reflexión para metafísicas racionales por encima de los parámetros dogmáticos de la fe, seguirán proponiendo visiones minoristas. ¿Qué hacer ante la perspectiva de un encuentro congresual para un diálogo inter-espiritual? La sola convocatoria despierta fantasmas y miedos.La sola idea de convocarla enfrenta al reto de preguntarse quien es quien en el mundo de la espiritualidad. Incluso lleva este interrogatorio inicial a preguntar,donde están las nociones del espiritu y como separarlas de la maleza de los móviles materialistas que manejan aquel como producto de venta. Sea como fuere, hay innumerables asociaciones, grupos, siglas, referentes, autores, bbliografía, iglesias y organismos que se hacen acreedores de ser iluminadores del espiritu y proponientes de una trascendentalidad. ¿Es a todos en general que habría que aceptar a una convocatoria congresual, o a aquellos que se ajusten a unas condiciones de adminisbilidad ética fundamental? Obviamente una convocatoria sin condiciones, puede significar el caos en cuanto a que se dé por convocado quien no toca y no se de por sintonizado quien sí debería estarlo. Una ética de mínimos es fundamental para una homogenidad de un encuentro y una garantía de sus posibilidades concursivas y expansivas. De entrada es preciso diferenciar la inter-religiosidad de un encuentro por la Conciencia de la Espiritualidad.Las religiones más tradicionales no tienen porque ser las que tienen más a decir en un diálogo de este tipo, puesto que se trata deun diálogo de reflexión y no de reprografía de las palabras sacralizadas, es decir,tomadas como fuentes inalterables. Posiblemente en un encuentro entre Religión y Espiritualidad hay/a ya una primera conmtroversia antagonizante irreparable. Las religionmes se remiten a teorías indiscutibles (sus versiones de La palabra de Dios), mientras que los grupos espirituales se cuestionan un nuevo saber místico y trascendental,a la luz de los horrores históricos que han sido apadrinados por diversas religiones en su participación en las guerras de las creencias y de los territorios de sus influencias.Los unos y los otros pueden reproducir nuevos teatros de discusiones bizantinas que pondrían fin a todo estado de disdacria. No es suficiente con una invitación noble al debate sino a organizar una voluntad para superar los escollos de los anteriores.El problema es que algunas polémicas sólo podrían zanjarsecon la disolución de las actitudes (y de las estructuras)que alicientan seguidismos futiles. Pero entre que este conceptoo no se hegemonice como un imperativo categórico consensuado, la ilusión de la unidad diversa seguirá ocupando las conductas presididas por las buenas intenciones y los debates negociados seguirán como asignaturas pendientes y pretendidas. |
De la queja a la documentación punitiva
13 years ago
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